La condición humana a partir de Hannah Arendt


Hannah Arendt Fernando Mosteiro Filosofia
Hannah Arendt (1906 - 1975), filósofa, escritora y teórica política alemana. Es una de las pensadoras más influyentes del siglo XX

El hecho es que la capacidad humana para la vida en el mundo lleva siempre consigo una habilidad para trascender y para alienarse de los procesos de la vida, mientras que la vitalidad y viveza sólo pueden conservarse en la medida en que el hombre esté dispuesto a tomar sobre sí la carga, fatiga y molestia de la vida.


Extracto de la Condicion Humana de Hannah Arendt


¿Qué es la condición humana? ¿Sobre qué versa y qué define? ¿Existe una única e indivisible o, por el contrario, varía dependiendo del momento histórico-social del ser humano?

Como estas, hay infinidad de preguntas sobre el concepto. Preguntas que nos llevarían a una inescrutable generalidad si no la enmarcamos en un instante exacto, de menor o mayor prolongación, de la línea temporal humana.


En este texto quiero exponer de forma breve, apoyándome en los conceptos capacidad humana y vitalidad de Arendt como contrapuestos, la problemática epistemológica de la sociedad del rendimiento en la actualidad, término que acuña Byung-Chul Han en su libro La sociedad del cansancio.

Sociedad del Cansancio Fernando Mosteiro Filosofía
La sociedad del cansancio (2012, Herder Editorial) es una lo de los ensayos más certeros de nuestro presente

¿Qué problemática es esta y sobre qué trata? la respuesta a esta pregunta va a girar en torno a una sola palabra: la inmediatez. La llegada de las nuevas tecnologías en el campo de las telecomunicaciones abrió todo un mundo de posibilidades, una capacidad humana superior y más sofisticada y a solo un click de distancia. Esto en primera instancia puede llegar a resultar deseoso y necesario para el avance del conocimiento humano y, por ende, de la civilización en sí misma pero, ¿Por qué, a mi juicio, esto no termina siendo así? En este gran salto hacia adelante nos olvidamos de una cosa o, mas bien, aparcamos o dejamos en el tintero nuestra condición como seres humanos. Esa vitalidad que nombra Arendt en su libro conlleva una enorme responsabilidad para uno mismo, responsabilidad inherente a cualquier concepto de libertad que se precie porque, por mucho que nos cueste asimilar, la libertad comienza y termina en la responsabilidad plena sobre los actos y omisiones que toma el sujeto humano.


Kant afirmaba que la Ilustración es la salida del hombre de su auto-culpable minoría de edad. Uno mismo es responsable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo.

Añadiría que, en nuestro caso, la carencia de entendimiento también forma un escollo en la consecución de esta mayoría de edad. En la sociedad de rendimiento que habitamos el tiempo es productivo o no es. Estamos expuestos a continuos estímulos externos los cuales nos incitan, ya sea directa o tácitamente, a no parar, a empezar y finalizar cosas sin cesar, sin ningún tipo de fin mayor que el de una propia auto-complacencia efímera.

Kant Fernando Mosteiro Filosofía
Immanuel Kant (1724 - 1804) fue un filósofo y científico prusiano de la Ilustración

En un mundo con estas características, ¿Dónde queda el conocimiento? Cualquier trabajo en este campo necesita de una profunda reflexión, de un pararse radical y sin fisuras, todo aquello que nos impide de forma coercitiva la salvaje maquinaría de la sociedad del rendimiento; de poder equiparar en la balanza la vitalidad del individuo respecto a la capacidad humana predominante en la época.


Por último, y a modo de conclusión, me gustaría recalcar que todos los avances que se vienen sucediendo en las últimas décadas, avances que terminan conformando la citada numerosas veces en el presente texto capacidad humana a la que Arendt hacía referencia en su ensayo, acaban predominando sobre la propia vitalidad humana esto podría sentenciar al ser humano actual a una minoría de edad perpetua, a un estado de indefensión continuo y, a la vez, nostálgico, en el que la evitación de las responsabilidades inherentes al individuo se convierte en norma. Lo que, de forma inevitable, acabaría resultando en una pereza de la razón y entendimiento.


En un momento histórico en el que nunca se necesitó tanto un código ético fuerte y esperanzador, ante el inmenso océano de incertidumbre que observa, con detenimiento, deseando ahogar al individuo contemporáneo bajo sus aguas.

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