El Sacrificio de un Ciervo Sagrado


Ciervo Sagrado Cine Fernando Mosteiro
"The Killing of a Sacred Deer", protagonizada por Nicole Kidman, Colin Farrel y Barry Keoghan

Back to the old ways, o como constatar que la costumbre se convierte en hábito, Yorgos Lanthimos vuelve a sorprender a la crítica especializada y al público generalista con El sacrificio de un ciervo sagrado película que, he de confesar, me atrapó y asombró de principio a fin, deleitándome con cada plano, cada ángulo de la cámara que como si de un ente omnipresente se tratara, permite al espectador asistir a una peculiar tragedia que los actores, de una forma sombría pero determinante, escenifican y sufren en sus propias carnes.


Habría que hilar muy fino para relacionar la procedencia helénica del director y de su guionista Efthymis Filippou, con el motivo de elegir tan extraño título para su película. Tenemos que remontarnos a uno de los grandes textos griegos de la antigüedad, la Ilíada de Homero, y sus pasajes de la historia de Ifigenia hija de Agamenón, rey de los micenos. Aquí me quedo y no contaré más al respecto, ya que desvelar la historia de Ifigenia es en gran medida destripar las entrañas de un filme que merece ser contemplado con la frescura y predisposición que disfruta cualquier aventurero antes de afrontar un nuevo viaje. Porque en gran medida consiste en esto último, en dejarse llevar y despeñarse entre las influencias del surrealismo de Luis Buñuel al característico terror psicológico del mejor Haneke y su ya más que mítica Funny Games.

gif

Pero entremos en asunto de una vez y dejémonos de andarnos por las ramas. La película de Lanthimos abre su telón mostrando una operación quirúrgica, en la que un corazón no cesa de bombear sangre a todas las partes del cuerpo del desconocido paciente. Sin mas dilación aparece en escena Steven - Colin Farrel -, cirujano cardiovascular de renombre y marido de Anna - Nicole Kidman - siendo estos dos padres de dos hijos, Kim - Raffey Cassidy - y Bob - Sunny Suljic -. La prevista vida tranquila de esta familia acomodada se verá irremediablemente truncada por la extraña presencia de un adolescente, Martin - un soberbio Barry Keoghan - y la relación de este con Steven.


Lanthimos vacía de emoción y sentimiento las relaciones de los miembros de la familia, dibujando un lienzo que inunda de extrañeza y equidistancia al espectador y que acaba convirtiendo a este último en testigo de la expiación de los pecados cometidos en el pasado que, como un castigo divino materializado en plaga bíblica, acaban pagándose siempre con sangre. Todo esto obliga al público a tener fe, a empaparse del mundo mesiánico que el directo griego nos muestra y aceptar las reglas del mismo, decisión que se tendrá que tomar a la mitad de la película, cuando la incertidumbre se torna en venganza de magnitudes épicas y el mundo que conocemos se transforma en un escenario donde los designios divinos se materializan.

gif

A modo de conclusión me gustaría decir que El sacrificio de un ciervo sagrado conforma una apuesta arriesgada pero robusta en su planteamiento, con un guion más que original, un reparto magnífico, especial mención al joven actor irlandés Barry Keoghan por su fantástica interpretación; y una dirección artística y de fotografía sublimes. Aunque también se ha de decir que el espectador solo podrá disfrutar del filme si se permite creer en lo que está viendo, si se deja acompañar de la mayor de las supersticiones, para caer presa de un Lanthimos que ha vuelto a hacerlo. Y de qué manera.

Pros:

Mezcla majestuosa de terror psicológico con tintes del mejor de los surrealismos.


Contras:

La libertad ejercida por el director a la hora de crear su particular mundo puede chocar con la incredulidad del espectador.


Nota personal:



46 visualizaciones0 comentarios

Entradas relacionadas

Ver todo

Otra ronda

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram